Narrativas urbanas: La inseguridad, más allá de la percepción/ En la opinión de Natalia Hernández

Por Natalia Hernández 

Recientemente, el Centro de Estudios Sociales y de opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, publicó una encuesta sobre “Seguridad y participación ciudadana”, entre sus objetivos era indagar la percepción ciudadana en cuanto a la seguridad en sus ambientes cotidianos. Aquí presento algunos de sus más importantes hallazgos, que muestran que, en definitiva, la seguridad es una factura pendiente. Veamos con detalle.

Entre sus principales hallazgos se encuentran que la mitad de la población encuestada se siente segura en el lugar donde vive; que tan sólo tres de cada diez han tomado alguna medida de seguridad en el último año, por ejemplo, y que han dejado de salir o acudir a ciertos lugares; han adquirido algún equipo de tecnología o video-vigilancia para su hogar, finalmente, que han reforzado chapas o cerraduras.

Con relación a los lugares en donde se sienten más seguros, el primer lugar es el hogar con el 75% de las personas encuestadas; le sigue el trabajo, con el 44% y la escuela con el 35%.

El 80 % de los encuestados consideran que existe mucha delincuencia en el país y comparada con la percepción de seguridad que tenían un año atrás, el 50% considera que se siente menos seguro o totalmente inseguro.

Ahora bien, si analizamos la inseguridad como un factor generador de desigualdad social relacionado con la ausencia de ambientes seguros, pese a ser un derecho fundamental que debiera ser garantizado por el Estado mexicano, las menciones acerca de las acciones preventivas que adoptan los ciudadanos son de llamar la atención.

Abstenerse de salidas, de asistir a determinados lugares, en ciertas horas del día son acciones que limitan múltiples derechos, se diluye nuestro derecho a vivir, a convivir y a disfrutar de nuestra ciudad.

En términos generales, la inseguridad es un fenómeno social multicausal; pero hay que considerar también que el miedo –relacionado con esta inseguridad- muchas veces se convierte en un instrumento de manipulación.

¿Cómo es que sentiríamos más seguros en nuestra ciudad?, ¿Cómo recuperaríamos los espacios de los que nos ha alejado la inseguridad?

Dentro de la misma encuesta, la población señala que los lugares en donde no se sienten nada o pocos seguros son los cajeros automáticos (81%), el transporte público (89%), la carretera (81%), la calle (85%), el mercado (75%), el parque o centro recreativo (75%), el banco (67%) y el centro comercial (60%); todos ellos espacios públicos cotidianos.

Finalmente la población cree panorama para los próximos 12 meses será malo o muy malo para el 55% de los encuestados.

Todo ello sugiere que es importante no quitar el dedo del renglón y explorar otras formas de analizar -no sólo- la percepción de la inseguridad, sino también el miedo en la población.

Hoy más que nunca vale la pena cuestionar si la intervención o presencia policiaca cumple con su función o, por el contrario, la ciudadanía tendrá que tomar otras medidas de prevención que incluyan buscar el resguardo de un cuerpo policiaco que, en teoría, debería de servir a nuestro derecho de convivir en espacios seguros.

Natalia Hernández es geógrafa egresada del Colegio de Geografía de la UNAM, actualmente es maestrante en Planeación Espacial en el CentroGeo. Ha colaborado en Programas de Investigación para la UNAM, actualmente es investigadora asistente en el CESOP de la Cámara de Diputados. Sus líneas de investigación son: estudios urbanos y de la megalópolis, análisis espacial, pobreza y desigualdad. Correo electrónico: h.natalia11@gmail.com

Twitter: @o00natalia00o 

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