Caminos de Guanajuato / En la opinión de José Gil Olmos

José Gil Olmos / APRO / MX Político.- Como bien lo decía José Alfredo Jiménez, en su tierra, Guanajuato, parece que la vida no vale nada pues solo el pasado fin de semana, en las festividades de Día de Muertos, hubo por lo menos 16 ejecuciones, siendo ahora una de las entidades más violentas del país.

Los guanajuatenses viven desde hace varios años una espiral de violencia que ha ido acrecentándose cada vez más cambiando de manera radical su forma de vida pues si antes podían viajar tranquilamente por sus carreteras o llevar pacíficamente su vida comercial, hoy tienen que cuidarse de los carteles del crimen organizado procedentes de Michoacán que salieron de ahí luego de que desarticularon tanto a la Familia Michoacana como a los Caballeros Templarios.

El negocio del tráfico ilegal de combustible (gasolina y gas), el asalto a los trenes, extorsiones, secuestros, trafico de drogas, son algunas de las actividades que las bandas criminales están disputándose en esta entidad gobernada desde hace varios años por el PAN.

Los gobernadores panistas reaccionaron tardíamente a las señales del “efecto cucaracha” con la salida de Michoacán de integrantes de esos grupos delincuenciales y, también, de la llegada del Cartel de Jalisco Nueva Generación y remanentes de Los Zetas, que se disputan una plaza importante en el negocio ilegal del huachicoleo.

Ante los hechos violentos que ha registrado Guanajuato, de nada ha servido que hayan militarizado los mandos de seguridad pública como lo hicieron el año pasado. Al principio de año se encontraba en el quinto lugar entre las entidades con mayores niveles de homicidios dolosos y actos de violencia, y a finales de año es el cuarto, desplazando a su estado vecino, Michoacán.

Las cifras son elocuentes: mientras que en Michoacán se reportó un homicidio doloso cada cuatro horas durante los primeros cuatro meses del 2018, en Guanajuato fue uno cada tres horas. En los primeros tres meses del año, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en Michoacán hubo 493 homicidios dolosos, 123 cada mes en promedio. La cifra en Guanajuato fue de más del doble en este mismo periodo, con mil cuatro homicidios dolosos, lo que arrojó unas 251 muertes violentas mensuales.

Un análisis del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) dado a conocer al inicio del gobierno de Diego Shinué Rodríguez Vallejo señaló que las condiciones de seguridad en Guanajuato durante los primeros 12 meses de la administración estatal seguirán empeorando por la pugna de los carteles, el incremento de feminicidios y la carencia de policías capacitados.

Es así que la violencia se ha apoderado de los caminos de Guanajuato y el horizonte no es promisorio para los guanajuatenses pues las cifras de muertos, desaparecidos y de extorsiones va creciendo sin control alguno y, seguramente, será uno de los estados que exija mayor atención para el nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador y, sobre todo, para Alfonso Durazo que será el secretario de Seguridad Pública.

Por cierto… La violencia física que hoy preocupa a la mayor parte de los mexicanos se ha extendido hacia los integrantes y simpatizantes del próximo gobierno. Más allá de las discrepancias y críticas expresadas por la reciente portada de Proceso, en las redes sociales la violencia verbal está al límite cuando ya se convoca a realizar campañas para atacar a Proceso que cumple 42 años de resistir los embates del poder político, económico y hasta del crimen organizado. Preocupa sobre todo que, quien va ser el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, sea el que atice con descalificaciones el ánimo de sus seguidores.
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